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La astrología no podía existir antes de Isaac Newton (siglo XVII) porque
recién él creó la posibilidad matemática de saber las posiciones exactas de
los planetas, para cualquier tiempo, de los integrantes del Sistema Solar.
La astrología no podía ser un producto antes de la creación de las
computadoras (micros) porque la matemática de Isaac Newton estaba solamente
al alcance de algunos genios.
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La lectura de un horóscopo no podía ser algo gramaticalmente accesible, sin
la creación de una metodología. Esa ha sido mi tarea y lo he logrado.
Por eso ahora se lee un horóscopo como leer un plano de arquitectura o un
mapa cartográfico, o un mapa de radiografía dental (en el caso del
odontólogo) o una placa de rayos X.
Se aprende astrología en 100 horas, pero
la neurosis de las personas prefieren estar años buscando una aguja en un
pajar en vez de usar un imán que se le alcanza para encontrar esa aguja
ansiosamente buscada: la tarea es preferible al logro: esa es la neurosis.
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Nadie tiene que poner a menos el saber de otra persona, eso es verdad. En el
mundo hay productos y hay clientes. Vivimos en el mundo de la abundancia de
todo.
Pero es bueno que les diga que, en ninguna librería ni biblioteca del mundo
actual existe siquiera un libro de astrología. Porque no encontrarán ningún
libro con UNA SOLA DEFINICIÓN.
Los libros que existen deben estar en los
anaqueles de las religiones donde, la fe, puede proclamar lo que se le
ocurra, incluso que un sapo es descendiente de los dinosaurios o que los
gatos trabajan de hombres ranas.
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En los libros es tal la ausencia de DEFINICIONES que a la palabra ZODIACO lo
traducen como RONDA DE ANIMALES como si la raíz de ZODIACO fuera ZOO.
Pero la hipnosis de la cultura sobre la mentalidad del ser humano
acondicionado desde su niñez, le impide pensar, le impide razonar, le impide
usar sus propios sentidos y su propio razonamiento.
Pero les repito: los clientes mandan. La calidad no se puede imponer.
El marketing tiene su sabiduría pero tiene sus limitaciones.
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